Aprendizaje, cómo funciona el cerebro.

En el artículo anterior hemos respondido alguna de las claves fundamentales para que se produzca el aprendizaje. Pero como docentes también debemos comprender como funciona el cerebro si queremos conseguir el éxito esperado. En este artículo voy a desgranar algunos de sus secretos.

Cada vez que el cerebro aprende está conectando neuronas entre sí, las llamadas redes Hebbianas. Y al contrario si no se usa desaparecen conexiones.
Una red Hebbiana se remodela a través de un hecho que afecte a nuestra supervivencia. Trasladándose al aprendizaje, podemos tener esto en cuenta para establecer las estrategias pedagógicas que fortalezcan las vías neuronales en el cerebro. Dependiendo de qué estrategias utilicemos, el cerebro puede reiniciarse con mayor capacidad.

Podemos considerar que existen distintas formas en función de qué redes Hebbianas estamos utilizando.

Un aprendizaje emocional, es un aprendizaje que ha producido un impacto en el sujeto más difícil de olvidar y asociados la supervivencia.
Un aprendizaje cognitivo de lenta adquisición y más fácil de olvidar.

Por tanto, para conseguir que los alumnos recuerden con más facilidad, el aprendizaje tiene que verse relacionado con nuestra supervivencia, armonizado con nuestros valores, captando la atención, motivación, vinculando con aprendizaje anteriores…

La dopamina es un neurotransmisor, que ayudar a los estudiantes en el aprendizaje y la escucha atenta.

Está relacionado con sentirce bien, es el principio del placer, y se ha demostrado que es imprescindible para la fijación del aprendizaje. Cuando hay déficit de atención, hay déficit de dopamina. Las neuronas liberan dopamina y aumentan su actividad cuando encuentran recompensas.
Cuando hay un desafío motivador se produce dopamina. Las respuestas motoras también producen dopamina, por ejemplo, hacer preguntas en el aula requiere una respuesta motora, con ello conseguimos mantener la atención, el trabajo en grupo también implica movimiento y libera dopamina.

Por último, vamos a considerar, ¿Cómo podemos ayudar a personas con dificultades académicas a ponerse al día? ¿Qué estratégias de aprendizaje son buenas para el cerebro en esos casos?

El aprendizaje se adquiere por muchas vías, a través de la visión, audición, olfato y tacto; usando todos los sentidos se facilita el aprendizaje.
Lo que también se puede usar son las sensaciones del cuerpo, el recuerdo corporal se asocia con sensaciones internas. Se aprende más cuanto más información adquirimos por todas las vías,  además de ser kinestésica, también, por vía auditiva, olfativa, táctil…

Si se brinda la misma enseñanza a alumnos con posibilidades de aprendizaje desiguales, solo conseguiremos mantener la diferencia entre ellos.

Los profesores tenemos la responsabilidad de buscar diversas estrategias que impliquen diversos estilos de aprendizaje.

Cuando el cuerpo participa en el aprendizaje el alumno aprende y para ello debemos apelar a todos los sentidos. Si el alumno simplemente lo ha oído en el mejor de los casos captó su atención y lo entendió pero no hemos conseguido que aprenda.
Para ello con personas con dificultades de aprendizaje se deben de buscar asociaciones físicas y de los sentidos.

 

En conclusión, hemos visto que nuestro cerebro funciona mejor si el aprendizaje está relacionado con las emociones y los hechos que considere relevantes para su supervivencia, que requiere de la dopamina para la fijación de la atención y que las estrategías de aprendizaje deben ser diversas y adaptadas a las capacidades del alumno. Gracias a la neuropsicología tenemos evidencias científicas de como y porqué es eso así.

 

 

Autora: Pilar Montes Luna

Texto Original

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Cómo funciona el cerebro

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