¿Por qué soy maestra de educación infantil?

Convertirse en maestra de infantil no es una tarea sencilla, ya que se requiere esfuerzo, constancia, dedicación y sobretodo una gran vocación.

Está comprobado que los primeros años de vida son fundamentales puesto que son la base tanto de la vida escolar, como del desarrollo sociocultural, afectivo, cognitivo o comunicativo. De ahí la importancia de la educación infantil y del docente de esta etapa, ya que será crucial en la educación de éstos. Teniendo en cuenta la importancia del docente en estos primeros años de vida, mucha gente aún me pregunta… Y tú ¿por qué eres maestra de educación infantil? ¿No crees qué es una gran responsabilidad saber que su futuro empieza en tus manos?

Son preguntas que a día de hoy me siguen haciendo e incluso se sorprenden de la constancia y el trabajo que debemos tener los docentes, pero desde pequeña tengo claro cuál era mi sueño, cuál sería mi profesión y no podía ser otra que maestra de educación infantil. A pesar de que ser docente sea una de las profesiones más difíciles e incluso muy poco valorada actualmente.

Pero los que somos maestros de corazón, los que amamos esta profesión, sabemos realmente lo que es trabajar con esos pequeños con intereses y necesidades distintas, con formas muy diferentes de pensar, con sus peculiares historias o anécdotas, con sus risas e incluso con sus llantos, con sus abrazos y besos a cada momento, con su inocencia y con sus ganas de escucharte y aprender de todo lo que les dices. Aunque no es tarea fácil, también ser maestra de infantil es trabajar de forma conjunta con el resto del equipo docente y  con las familias, algo que a veces no es un trabajo posible, pero que tratamos de lidiar para juntos conseguir nuestro fin…la educación de cada uno de los niños y niñas.

Soy maestra de infantil porque para mí es un trabajo precioso, te implicas en una educación que será la base de su futuro y parte de ese futuro será gracias a tú trabajo. Futuros alumnos que te recuerden de manera positiva y cariñosa o alumnos para los que seas un ejemplo es uno de los regalos de esta profesión.

Las maestras de infantil también aprendemos cada día algo nuevo de nuestros niños, nos enseñan sin ellos saberlo grandes lecciones de vida. Porque para nosotras son una segunda familia, ya que desde que los conoces forman parte de tu vida pero sobretodo te roban una parte de tu corazón, tus mejores momentos se los regalas a ellos e incluso tus peores días son capaces de cambiar con un simple gesto de cariño, de amor puro y verdadero. Es algo que, al menos yo, no puedo explicar con palabras… ver a tus pequeños sonreír, superar sus miedos, alcanzar su meta, conseguir sus sueños.

Pero os voy a contar un secreto…existen mil razones más por las que soy maestra de infantil, por las que disfruto de este trabajo y por las que elegiría una y mil veces esta profesión porque…

¿En qué otro trabajo podemos ser peluqueros o estilistas? ¿Dónde podríamos colocar cinturones, gorros, bufandas o abrigos a los protagonistas de teatros o bailes?

¿En qué trabajo te abrazan a cada momento y te dicen mil veces lo mucho que te quieren? ¿Y quién puede recibir más flores o dibujos que nosotras?

¿Dónde podríamos trabajar a la vez que disfrutar o jugar como un niño más?

¿En qué lugar nos pueden escuchar con tanta atención y asombro?

¿En qué lugar podrías enseñar a escribir y leer a grandes profesionales en un futuro? ¿O dónde te harán tus propios retratos o grandes obras de arte gratuitas?

¿En qué trabajo faltas unos días y te reciben con los brazos abiertos?

¿Dónde sino podríamos olvidar tus penas para atender llantos, bocados o arañazos?

¿En qué otro sitio derramaras lágrimas porque se terminan esos años tan felices junto a tu segunda familia?

Aún me queda muchísimo por aprender y mucho camino por recorrer, pero seguiré con las mismas ganas de aprender, con la misma ilusión y siempre con la misma vocación por mi trabajo, porque en esta profesión se reciben cosas únicas a cambio de nada. Porque para mí, es el trabajo más gratificante y bonito que existe, ya que haces sonreír a las personas más importantes de este mundo, los niños y niñas.

 

 

 

 

 

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