¿Qué piden los alumnos?

Según las encuestas los alumos suelen pedir casi siempre lo mismo a sus profesores, vamos a detallarlo y desarrollarlo en este artículo.

Que me guíen y aconsejen: Un docente debe guiar y aconsejar. Debe ser una persona que facilita el camino a sus alumnos. Es nuestra responsabilidad aportar la orientación necesaria que el alumno necesita.  Guiar es enseñar el camino, aportar los medios y dar oportunidades para que el alumno alcance un objetivo. Mi consejo será fundamental para el alumno, yo seré su referente. Aconsejar no quiere decir adoctrinar, debe hacerse desde el respeto y desde el afán de favorecer la autonomía y la toma de decisiones de los propios alumnos. 

Que me muestren pasión por lo que hace: Los docentes debemos tener pasión por lo que hacemos. Si no sentimos pasión por lo que hacemos terminaremos siendo loros, repitiendo sin dar sentido a algo que no nos interesa. Por lo tanto, no hará ningún efecto en el alumno.  Debo disfrutar con lo que hago y transmitir pasión. Con esta pasión podré llegar a la mente de los alumnos y abrir su cabeza (Que me abran la cabeza). Atrapar su atención, hacerles entender y aprender aquello que quiero enseñar. De esta forma les estaré dando nuevas oportunidades de futuro. 

Que sepan de lo que hablan: Los docentes deben saber de lo que hablan, si no sé de lo que hablo difícilmente podré trasladarles esos conocimientos a mis alumnos.

Que me transmitan sus experiencia, logros y frustraciones: Para transmitir el conocimiento hay que tener primero la experiencia. Lo que quiero trasladar a mis alumnos lo hago a través de mi propia experiencia para conseguir despertar su atención, ayudarles a entender y aprender. La transmisión de mi experiencia facilita la empatía,  cuando hablo de situaciones concretas, de mis logros, de mis frustraciones, consigo que la persona que me escucha pueda ponerse en mi lugar entender la situación y facilitar su aprendizaje. 

Que me escuchen en mis opiniones: Los alumnos son personas competentes, sus opiniones deben tenerse en cuenta. Debo basar mi relación con ellos en el respeto por lo tanto debo tener una escucha activa y respetar sus opiniones.

Que respeten mis tiempos:  No todos aprendemos al mismo ritmo ni de la misma forma. Debo respetar los ritmos de aprendizaje de los alumnos utilizar metodologías que favorezca la posibilidad de que los alumnos puedan avanzar cada uno a su ritmo individual, buscando los estilos de aprendizaje más adecuados para cada uno. Atrás quedaron los tiempos en los que el profesor era  el único transmisor del conocimiento. Lo importante no es enseñar sino que el alumno aprenda y para ello debo de aportar los medios necesarios para cada uno de ellos individualmente, respetando su ritmo y sus estilos de aprendizaje.

Como adulto y sobre todo como docente tenemos una enorme responsabilidad, vamos a influir en el futuro de nuestros alumnos tal y como sean tratados influirá mucho en su desarrollo, no solo profesional sino como persona,  su autoconcepto su autoestima su confianza en sí mismo se verán influenciados por mi labor como docente. Aquello que les dé será lo que tendrán. Si no asumo mi responsabilidad les estaré negando un derecho fundamental.

 

 

Autora: Pilar Montes Luna

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