Ventanas de aprendizaje, ¿qué son?

Ventanas de aprendizaje

Cuando hablamos de ventanas de aprendizaje, nos referimos a periodos o ventanas de oportunidad que se presentan en el niño. Estamos hablando de esos momentos críticos, en los que ciertas partes del cerebro desarrollan una enorme neuroplasticidad, para aprender más y más rápido determinados aprendizajes.

Pasados estos periodos, se produce lo que podría llamarse una poda neuronal de lo inservible, y si desaparecen más neuronas de las que la persona va a necesitar en un futuro, puede tener graves consecuencias. Igualmente la sobreestimulación tampoco es beneficiosa. 

Por ello, la estimulación temprana es vital y se requiere una observación a estos periodos sensibles para suministrar al niño el entorno y la oportunidad de aprendizaje necesario.

En base a investigaciones recientes en el campo de la neurociencia, podemos estudiar el desarrollo de la sinaptogénesis que ocurre durante la infancia.

En la infancia existe cambios en el número de sinapsis por neurona. Algunas neuronas en el cerebro controlan funciones vitales y es durante la infancia cuando se determinará qué neuronas se usarán y qué circuitos se configurarán, condicionado al tipo de estimulación y el entorno que tenga el niño.

 

¿Qué es la sinaptogénesis? 

La sinaptogénesis se refiere a la formación de la sinapsis o comunicación entre neuronas. Cuya actividad tiene su momento álgido en la fase más temprana de la vida y va descendiendo durante la infancia hasta la vida adulta, lo que podríamos entender como una desconexión sináptica paulatina. Son las experiencias de la infancia del niño las que van a determinar que neuronas quedarán conectadas entre sí y cuáles no. Las ventanas de aprendizaje dependen de su actividad.

 

¿Cuáles son las ventanas de aprendizaje más significativas en la vida del niño?

Estás ventanas de oportunidad pueden variar entre personas, pueden abrirse y cerrarse a distintas edades.

Por ejemplo:

  • Con 7 meses los niños tienen capacidad para la memoria representativa. La experiencia y el aprendizaje de las habilidades psicomotoras contribuyen a mejorar la memoria de representación lo cual influye en el desarrollo cognitivo.
  • Hasta el primer año y medio de vida hay un periodo sensible para el aprendizaje de los afectos, crucial para desarrollo afectivo el resto de la vida del niño. 
  • Alrededor de los 2 años el niño atraviesa un periodo sensible para el aprendizaje del lenguaje. Está ventana de aprendizaje puede durar hasta los 8 años de edad. Hasta esa edad se dice que el niño puede llegar a  ser bilingüe más allá de esa edad no lo será.

 

María Montessori observó los periodos sensibles de aprendizaje de los niños, su pedagogía se basa en estos periodos y los  recientes estudios neurológicos le han dado la razón, lo que ella llamó periodos sensibles ahora se la llama en neuropsicología, ventanas de aprendizaje.

Para María Montessori las principales son 4: El lenguaje, el orden, los sentidos y el movimiento.

 

¿Qué partes del cerebro están implicadas en las ventanas de aprendizaje?

Las partes implicadas en este proceso pueden ser distintas. Entre ellas hay partes visuales, auditivas y kinestésicas.

Encontramos dos grandes áreas llamadas hemisferios, simétricas entre sí. No se puede hablar de una dominancia hemisférica, ya que ambos hemisferios se comunican entre sí y se complementan. Aunque sí podemos hablar de una predominancia funcional: el cerebro izquierdo es verbal y literal y el derecho es no verbal y connotativo.

De ellos, cada uno realiza funciones diferentes, aunque interconectadas. El cerebro derecho está relacionado con los sentidos, mientras que el izquierdo está más relacionado con la información conceptual.

Cada uno de los hemisferios se divide en cuatro lóbulos diferentes, occipital, parietal, temporal y frontal.

Cada uno de estos lóbulos tiene una función específica:

  • El lóbulo frontal se relaciona con la planificación, ejecución del movimiento, la  sensación táctil…
  • El lóbulo parietal integra la información de los sentidos.
  • La corteza insular las emociones y el dolor.
  • La corteza sensoriomotora proporciona la sensación exteroceptiva y la sensación del cuerpo. 
  • La corteza frontal está asociada con la capacidad para regular y expresar las emociones así como el pensamiento y la planificación de la actividad motora.
  • La corteza motora es esencial para la habilidad del movimiento.
  • Las vías que conducen a la percepción va desde la corteza visual a la corteza temporal mientras que la localización y la acción involucran la corteza visual y el lóbulo parietal.

 

¿Cómo afecta la estimulación de los movimientos en la mente del bebé? 

La práctica de la habilidad motora induce a la reorganización de la mente y a la sinaptogénesis en la corteza motora. Es decir, el aprendizaje de una habilidad motora conduce a un aumento del volumen dendrítico y glial a nivel cortical.

La repetición de los movimientos induce a la reorganización del mapa motor. La habilidad motora se realiza en dos fases; la primera fase, inicial, rápida, relacionada con el núcleo estriado y el cerebelo y una segunda fase, más lenta y en la que interviene la corteza motora. Es en esta segunda fase, cuando le organiza el mapa motor contribuyendo a un aumento dendrítico y, por tanto, a una estimulación en el desarrollo mental.

 

Conclusión

Las ventanas de aprendizaje son periodos sensibles para determinados aprendizajes de habilidades. En la actualidad, podemos decir que el cerebro tiene mayor plasticidad en ciertas zonas y en determinados momentos del desarrollo, para aprender más y más rápido, una serie de aprendizajes concretos.

María Montessori, hace ya un siglo, a través de la observación del niño, pudo comprobar que existen una serie de periodos sensibles de aprendizaje, donde la mente del niño de forma natural absorbe el conocimiento y una vez que pasan es dificil recuperar esta capacidad. Ella desarrolló su pedagogía basándose en estos periodos sensibles, mediante la preparación de un ambiente adaptado al niño que favorezca la estimulación que requiere en cada momento.

Hoy día la ciencia pone de manifiesto esos periodos sensibles, llamándoles ventanas de aprendizaje y da una explicación neurológica del proceso. Quedando validada científicamente la pedagogía que María Montessori creo a través de su propia experiencia.

 

Para acabar este artículo quiero citar a María Montessori

“Un niño aprende las cosas en los periodos sensitivos, que se podrían parangonar a un faro encendido que ilumina interiormente, o bien a un estado eléctrico que da lugar a fenómenos activos. Esta sensibilidad permite al niño ponerse en contacto con el mundo exterior de un modo excepcionalmente intenso. Y entonces todo le resulta fácil, todo es entusiasmo y vida. Cada esfuerzo representa un aumento de poder. Cuando, en el periodo sensitivo, ya ha adquirido unos conocimientos, sobreviene el torpor de la indiferencia, la fatiga.”
María Montessori. <El niño. El secreto de la Infancia>

 

Autora: Pilar Montes Luna

Texto Original

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